martes, 1 de julio de 2008

CONSTRUYENDO CIUDADANIA

¿Cómo ayudar a nuestra Argentina? ¿Cómo ayudarnos a nosotros mismos como pueblo, como Nación? El mensaje es simple: construyendo ciudadanía. El problema reside en ¿cómo se hace? No somos un pueblo de vasta experiencia cívica; más bien, tenemos una historia errática de extravíos, de olvidos, de pérdidas. Varias veces perdimos el Norte, o si se quiere: el Sur.
Parecería que fuéramos un pueblo rebelde: nos dimos la forma republicana representativa federal de gobierno, pero se nos dio por buscar otros caminos, otras ideas, otras formas. Hay quienes dicen que cuando se trata de política es mejor dudar de las innovaciones: a la Argentina siempre la han llevado al fracaso y a la frustración. En cambio, cuánto más cerca estuvimos de atenernos a la Constitución, más cerca estuvimos de la felicidad.
Si vivir según las normas que dicta la Constitución es la respuesta, entonces necesitamos cumplirla y hacerla cumplir. En este contexto no hay que confundir dos conceptos que a veces se mezclan: el "poder de policía" del Estado, con las responsabilidades del ciudadano. El primero es la facultad del Estado para limitar las libertades y derechos de las personas en función de la regulación de los derechos, es un concepto teórico, una noción jurídica. Las responsabilidades ciudadanas son una realidad concreta, que se realizan en mayor o menor grado. Siendo la ciudadanía la vida política concreta de un pueblo, el cumplimiento de la Constitución está ligado a esta. (En los países donde los ciudadanos delegan en el propio Estado que se regule a sí mismo, no puede haber otra cosa que anomia y corrupción, injusticia y pobreza).
Para ayudar a nuestro país es fundamental el ejercicio de la ciudadanía; y remarquemos la palabra ejercicio como una actividad diaria, periódica, sistemática. Ejercemos nuestros deberes ciudadanos cuando leemos el diario o vemos un noticiero: nos informamos sobre la acción del gobierno, de la oposición, de los representantes; con esta información nos creamos una opinión, que después la contrastamos con otras opiniones y formamos un criterio y preferencias que ejercemos al momento de votar. El problema de nuestra democracia es que se vota cada dos años y en el medio solo queda esperar y rezar que nuestros electos representantes tomen decisiones que, si no son las que nosotros quisiéramos, sí que fueran las más beneficiosas para la comunidad en su conjunto; esperamos que resuelvan una multiplicidad de problemas, desde los insumos de los hospitales, hasta el estado de las calles y rutas, el bienestar social, la estabilidad y crecimiento económico y un muy largo etcétera.
Sin embargo tiene que haber otras cosas, la ciudadanía tiene que ser algo más que votar cada dos años. Este blog es una pequeña colaboración para la construcción diaria de la ciudadanía; pretendo desarrollar una serie de ideas que nos permitan ejercer una ciudadanía más activa; ejercicio que nos permita tener un país más justo y equitativo.

1 comentario:

Unknown dijo...

Juan Patricio: Estoy en este momento haciendo lo mismo que vos propones: Construir ciudadanía. Dentro de unos días mirá:
http://argentideas.blogspot.com/
un saludo y una contastación. conserje@hotmail.com